martes, 23 de diciembre de 2008

FELICES FIESTAS

Quiero aprovechar desde aquí para agradecer a todos aquellos que visitáis mi modesto blog sus muestras de ánimo, y desear a todos los que se dejen caer por aquí, aunque sea un segundo, que pasen unas muy felices fiestas, que se os cumplan todos vuestros deseos y los Reyes Magos os traigan muchas cosas.

jueves, 11 de diciembre de 2008

C.D. BALONMANO LACIANA

Este vídeo hace un merecido homenaje a los diferentes equipos de Balonmano de Laciana. Desde aquí queremos dar difusión al vídeo y sumarnos al homenaje a todas las personas que han pasado por los diferentes equipos, portando en nombre de Laciana y luciendo con orgullo su escudo. Un abrazo a todos.

Fotos de Laciana

Arriba a la derecha, tenéis una pequeña muestra de fotografías de Laciana. Si queréis ver más fotos mías de Laciana, y de alguna cosilla más, podéis visitarlas en mi Album. Aquí os dejo el enlace, espero que lo disfrutéis.

http://picasaweb.google.com/Paesicus/Laciana#

Agradecimiento

Aprovecho éstas lineas para dar las gracias a todos aquellos que visitan éste modesto blog, especialmente a aquellos que dejan sus comentarios y los que firman en el Libro de Visitas. Hay dos cosas que hacen gratificante el elaborar este pequeño blog: por un lado, divulgar algunas cosillas sobre nuestro querido Valle y sus alrededores, lo cual es un honor. Por otro lado, los mensajes de apoyo de la gente, que son un impulso para seguir trabajando. Debo pedir disculpas si pasa demasiado tiempo sin actualizar, pero tan solo puedo dedicarle el poco tiempo libre del que dispongo.
No querría dejar escapar la ocasión de invitaros a visitar el resto de páginas y blogs del valle, pues son muy enriquecedoras. Desde aquí lanzo el guante para crear, entre todos, una red de blogs y páginas de Laciana que cubran los diferentes aspectos de interés (cultura, naturaleza, patrimonio, minería, actualidad, historia, etc.). Si alguien se anima, que cuente con éste blog.
Un saludo a todos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Emilio Díaz en la tele

Y aquí dejo éste vídeo, que muchos no conocerán.

Laciana la suelta

Laciana el buitre en nuestro valle

Damos difusión al trabajo que se está haciendo en Laciana para la recuperación de especies. Que siga ese magnífico trabajo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Cómic


El Valle de la Libertad, de Victor de la Serna

En Laciana es muy conocida la expresión de "Laciana, Valle de la Libertad". Pero, ¿de dónde viene ésta expresión?. A continuación mostramos el artículo de Víctor de la Serna, tal y como se publicó en la revista El Calecho en su nº11 (1985/86), reedición a su vez del original del 4 de Agosto de 1953 publicado en el Diario ABC de Madrid:

"Entre el Valle de Babia, que dejamos a nuestra espalda y el Valle de Laciana, hacia el que vamos, apenas ocurre accidente orográfico importante. Las ondulaciones de la subcordillera cántabro-astur son un poco más turgentes, la vegetación arbórea disminuye un poco, hay una ligera soledad y, de pronto, lo que ocurre es que cambia el sistema hidrográfico. En un espacio de unos hectómetros hemos pasado de ver el río Luna recién nacido en un hilillo que corre entre "nomeolvides" a ver el río Sil, que también nace. Hemos pasado de la cuenca del Duero a la cuenca del Miño.

Hemos entrado en el Valle de la Libertad. Y se entra a él por frente al Otero de las Muelas, un castro que apenas se percibe desde la carretera, hacia la izquierda. Es un castro que fue habitáculo de una "gens" astúrida, un grupo de hombres y de mujeres que para avanzar con sus hijos y sus animales hacia tierras más benignas, luchando contra fieras, contra una naturaleza tremebunda y contra otros hombres y otras mujeres afines o extraños, más fuertes que ellos, tenían que "encastrarse" y pasar entre unos muros toscos, en unas viviendas elementales, años y años, tal vez renovándose las generaciones en el mismo lugar durante siglos. Juanín Uría (para sus condiscípulos de hace años siempre será llamado así don Juan Uría, catedrático de la Universidad de Oviedo, y el hombre que sabe más de estas cosas de España) ha explorado golosamente el Otero de las Muelas, probablemente asolado y luego utilizado por los romanos como puesto militar en el paso hacia la comarca del Bierzo, Eldorado del César.

El paso del hombre tiene siempre, para quien no haya arriado la sensibilidad, una enternecedora versión. El secretario del Ayuntamiento de Laciana, un raro y extraordinario ser de quien se hablará, me enseña, con ternura de joven patriarca, las muelas de piedra para moler... ¿qué cosa? Lo más, centeno o escanda, cereales pobres, para el pan negro; tal vez, cebada, para la levadura de la cerveza, la bebida de nuestros abuelos (claro que también la beida de la glorieta de Bilbao y de los dividendos de las fábricas de hoy, que Dios conserve por igual, los dividendos y la glorieta). Pero lo más probable es que con estas muelas (el cerro toma de ellas su nombre) se molió bellota de roble para el hambre feroz de la tribu.

Pero yo me he quedado un rato con un breve instrumento de hierro entre los dedos. Un instrumento universal, eterno, que nace tal vez en las manos de Eva y que me hizo temblar y me puso en pie indecibles sentimientos pueriles, inefables ternuras de varón hijo de algo: era un ganchillo de hacer punto. Una mujer, una pobre y elemental mujer madre de un niño o esposa de un cazador manejó, hace miles, miles de años este punzón, este ganchillo que aún no ha cambiado de forma, que es igual, exactamente igual a ese que tú manejas, lectora, y que del corazón de aquella mujer hasta su punta redondeada llevó ilusiones idénticas a las que van de tu corazón, por el mismo camino, en la misma escala sentimental, a la punta del tuyo. Tú eres cien veces nieta de ella, eres como ella, aunque los hombres hayamos hecho, al través de tantos siglos, tantas cosas para que tú seas más hermosa. Pero no más mujer.

Sigamos compañero, que estas cosas acaban por pegar al terreno mucho y también podemos "encastrarnos".

La capital histórica del Valle de Laciana, es San Mamés de las Rozas donde aún se alzan los restos de la casa fuerte, hidalga y brava de los García Buelta, los caudillos de la libertad lacianiega.

Por el Norte, el Valle está guardado por las rupestres murallas de que sus torres la collada de Cerredo, el Cueto de Arbás, Peña Rubia y Peña Ubiña. Por el Sur, cierran le valle unas montañas más blandas y boscosas, donde abunda el haya, el abedul -de tronco como de hueso bruñido-, el avellano, el piorno y hasta el tejo (viejo y casi desaparecido monarca de la floresta cantábrica). El pueblo más importante del Valle es hoy Villablino, (atención a casa de Martiecho, buena cocina, un dos estrellas por lo menos). Villablino, meca de la Ilustración de la Montaña Leonesa, conserva su empaque académico rodeado de brañas y minas.

La braña y la mina son los polos sobre los que la vida de Laciana gira. La braña es la pradería natural, fresca todo el año, de un verde esmaltado y brillante cuando las praderías del valle están secas y cuando todos los pastizales de España son como de alambre. A la braña vienen a pastar ganados de Extremadura, de la Serena, de la Alcudia, los grandes invernaderos de la merina española, "totem" nutricio de la hispana gente. Las cabañas famosas de la condesa de Bornos, del Conde de la Oliva, de la Condesa de Castelar, de Antonio Pérez Tabernero, de los hidalgos de la Sena, del conde de Campos de Orellana, suben todos los años a engordar las brañas lacianiegas. He saludado a los mayorales, que son mis amigos, mis viejos conocidos de otros caminos, noble gente, hospitalaria después de que vencido el recelo que les ha nacido de tanto tratar hombres y lobos. Puede ser que ese mastín con la voz de trompa de caza me haya conocido. El debe de decir: "Esta casta de tipo le he visto yo en algún sitio y no hace daño" (Y es verdad, hermano mastín: no hago daño).

En las Ordenanzas del Concejo Real de Laciana, se prevén normas para la conservación de la pureza de sangre de estos perrazos, un poco lanudos, parecidos al mastín del Pirineo aragonés. Los "cuzcos" tienen que ser exterminados y solo se conservan los ejemplares hermosos.

La braña da todavía de vivir al lacianiego: entre San Glorio y Somiedo, a todo lo largo del condal astur-leonés, pastan unas 700.000 cabezas de ganado. Cada una paga -una con otra- a los pueblos propietarios de la braña, unas 40 pesetas. (Echa cuentas, compañero; y si no salen veintiocho millones de pesetas, es que tenía razón el profesor Mataix: ni tú ni yo servimos para ingenieros.¡Mira tú que suerte para la ingeniería española!).

Se conservan aún restos de los intentos feudalistas del conde de Luna en la existencia de los llamados "aros de vecera arriba", es decir, la parte más alta de las brañas, la coronilla, que por una increíble persistencia todavía constituyen una fuente de ingresos para unos señores que ya nada tiene que ver con los Condes de Luna, y que son sucesores de antiguos compradores al conde del discutible derecho a los "aros". En estética histórica, la cosa es bonita. Pero debiera ser meramente honorífica, ¿no cree usted, querido ministro de Agricultura?.

La mina fue aquí, hace siglos, la mina de oro. El Silo, como el Órbigo, arrastran oro. Sabe Dios cuantos millares de vida de esclavos cantábricos han costado las explotaciones auríferas de los ríos de la cuenca del Sil en manos de los romanos, ávida gente, que nos transmitió todos los ensueños de Eldorado y que, como nosotros, andaba por el mundo en pos de la cultura y el Derecho, por un lado, y en pos de lo que brilla con más mortales, pero con más fascinadores fulgores, por otro. Aún quedan las trágicas oquedades de las Médulas, los canales de desagüe, las galerías, las escombreras que dan idea de la agitación humana que pobló éstas montañas y las montañas del Bierzo hace muchos siglos, y que fueron anuncio de la agitación que en torno al oro negro, el señor carbón, las puebla ahora. Solamente en Villablino, hay más de 5.000 obreros, con sus capataces, ayudantes, ingenieros, administradores, que le dan a la población y al valle, en un medio tan idílico como el de las brañas, la versión moderna, un poco de Alaska pequeña, con sus cantinas, sus almacenes, sus salas de fiestas y sus mocetones duchados a las siete de la tarde, cuando la carretera esla Vía de la Ilusión para las mocitas.

Pero hablemos del "otro" Villablnio, el más curioso y extraño, el Villablino de la Ilustración. En la plaza del pueblo, una fuente mana agua clara. Tiene el nombre de Sierra-Pambley en el frontón. ¡Ay quien tuviera unos millares de fuentes como esta en la acalorada España! ¡Ay, compañero, quién las tuviera, para saciar la sed de éstas criaturas...! ¿Te acuerdas de los cinco hermanos pescadores de los Ojos del Guadiana? Sólo uno sabía leer un poco.-" Víctor de la Serna

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Los castros "celtas y romanos"

Hoy la Crónica recoge una noticia sobre el Proyecto de Excavación Arqueológica y Puesta en Valor de los Castros en Laciana. Si bien la noticia es bien recibida por quien ésto escribe, a pesar del tiempo que ha costado que se pusiese en marcha el proyecto, creo que hay un par de detalles que debemos aclarar.
Hablar de Castros Celtas y Romanos como punto de partida no es el mejor modo de acercar a la gente un proyecto que pretende ofrecer a los ciudadanos una visión clara sobre aquella época, y lo digo porque mal empezamos si utilizamos mal los términos. No se puede hablar de Castros Celtas (a pesar de lo extendido de la denominación), porque la investigación actual ha dejado atrás (salvo para unos pocos) la denominación "celta", para hablar de una Cultura Castreña, compuesta por un gran número de pueblos. En éste caso, y para ser exactos, se trataría de castros astures, concretamente de la tribu de los pésicos o paesicos. Hablamos de "Cultura Castreña", porque el Castro, es decir, el poblado fortificado, es el elemento aglutinador y común a toda la cultura, que a la vez presenta ciertas diferencias en su cultura material: cerámica, orfebrería, adornos,... así como posiblemente en sus costumbres, a pesar de contar con una serie de elementos culturales comunes. Por tanto, espero que quede claro que los únicos "Celtas" que han pisado Laciana son los "Celtas Cortos" cuando dieron su concierto en San Roque. Para hablar con propiedad, hablemos de Cultura Castreña y Castros Astures, que los lacianiegos tienen derecho a conocer su historia tal cual fue.
Por otro lado, los "castros romanos" responden a un fenómeno, la Romanización, en la que Roma, tras la conquista, ejerce una influencia cultural sobre los antiguos castros, a través de la adopción del latín, la incorporación de instituciones romanas, reorganización del territorio, influencia cultural y material (nuevos tipos de cerámica, casas cuadrangulares,...). También hay que tener en cuenta que Roma, en su búsqueda de minerales, realiza un reaprovechamiento e incluso fundación de castros mineros, ubicados en zonas de explotación minera, no solo de oro, sino de hierro, cobre, estaño,... Este tipo de castros han sido estudiados por Sanchez-Palencia, entre otros, en la zona de las Médulas. Laciana posee restos de minería romana de canales, por lo que es lógico pensar que gran parte de éste tipo de asentamientos responda a la presencia de una explotación minera por parte de los romanos, asentados en estos castros.
Por tanto, tenemos una población astur y una llegada de influencia romana, que cubren varios siglos de habitantes de Laciana, y que posteriormente, tras la reordenación urbana de los castros y la necesidad de asentar las poblaciones en los valles, daría lugar a poblaciones tardorromanas, villas, poblados altomedievales,... Pero eso es harina de otro costal.
Sin más, saludar la llegada de éste interesante proyecto y esperar que su desarrollo no se demore tanto como su puesta en marcha. Un saludo paésico

domingo, 9 de noviembre de 2008

Leyenda de D.Alvaro Buelta, Caballero de Laciana. Parte IV

... "E fue voluntad de Dios que el Rey firmara aquel Viernes Santo que llaman de Indulgencia, que fue a veinte e siete dias de marzo, año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu Cristo de Mil e Trescientos e Cincuenta.
E fue hecho por el rey Don Alfonso muy grand llanto de todos los suyos e muy grand sentimiento de la su muerte, e con razón, ca es verdad que fuera muy honrada en su tiempo la corona de Castilla e de León por él".

El cadáver del rey partió, a hombros de una gran comitiva, camino de Sevilla. El nuevo Capitán (Don Gonzalo Martínez de Oviedo había sido ejecutado tiempo atrás) ordenó que el campamento real quedase sosegado y nadie partiese de allí en tanto no se ordenase lo contrario. Y los moros que estaban en la villa de Gibraltar, salieron fuera y estuvieron muy quedos, no consintiendo que nadie saliera a pelear. Solo miraron cómo partían los cristianos y dijeron entre sí que, aquél dia había muerto un noble rey, un gran Príncipe del Mundo gracias al cual no sólo los cristianos fueron honrados, sino que también lo fueron los caballeros moros que contra él lucharon.
Aquel mismo año, Alvaro Buelta retornó a las montañas de León. Casó con una doncella de Orallo, hija única, con la cual tuvo tres hijos y tres hijas.
En la fachada de su casa plantó un escudo de piedra donde se veía un cielo estrellado y, debajo, un río y un puente. Y, sobre el puente, un letrero que, de derecha a izquierda rezaba: "Buelta, Buelta".

Desde entonces, sus herederos conservaron el apellido Buelta otorgado por el rey Don Alfonso el Onceno.
Entre el linaje de aquel primer Buelta legendario, hubo gente de todo tipo y condición. Algunos Buelta honraron grandemente al Concejo de Laciana, siendo jueces del mismo. Otros, sin embargo, vendieron estas tierras a los ambiciosos condes de Luna. Pero esas ya son historias para mejor ocasión.
Este relato está basado en la "Crónica del Rey Don Pedro", del Canciller Pedro López de Ayala. Todos los personajes, lugares y acontecimientos son rigurosamente históricos, a excepción de su protagonista, de quien sólo se conoce una leyenda jamás ubicada.

Publicado en "El Calecho" nº2 Otoño de 1983

Laciana: Patrimonio Cultural y Natural

sábado, 8 de noviembre de 2008

Centro de Recuperación de Especies El Soto

Este video pretende explicar la labor desarrollada en Laciana por éste importante centro, que acerca la naturaleza a las personas. Dedicaremos algún video más, creados por rinconesdelaciana.es, para difundir la importante labor de éstos fenómenos y para acercar la riqueza natural de Laciana a todos aquellos que aún no la conozcan.

Laciana tren minero 1919

Laciana paraiso por descubrir

Leyenda de D.Alvaro Buelta, Caballero de Laciana. Parte III

...Los jinetes, legados de Don Gonzalo Martínez de Oviedo, nombrado Maestre de Alcántara y Capitán del Rey en Andalucía, traían importantes nuevas para los hombres de Laciana. El juez del Concejo recibía orden de atender, una vez más, al tributo de hueste. El MAestre de Alcántara, acometía la urgente organización de un poderoso ejército que, en breve, habría de partir camino de la lejana Andalucía.
El día nueve de septiembre, al amanecer, apenas extinguido el jolgorio de la romería en Rabanal, Alvaro de Lorenzana, con veintiséis hombres más, marchaba en ruta hacia Aguasmestas de Omaña. Al mediodía, en este mismo lugar, se le unían los hombres de Ribasdesil tras haber franqueado la montaña de Salientes, para caer al Vallegordo.
Al declinar la tarde, en Canales, un fuerte contingente de asturianos de Teverga,Somiedo y Cangas de Tineo aguardaba para hacer noche. El día diez de septiembre, en Coyanza, Don Gonzalo MArtínez de Oviedo se ponía al frente de una tropa formada por cuatro mil hombres de a caballo.
Durante las semanas que siguieron tuvo lugar una larga y durísima marcha por los campos de Villalpando, Tordesillas, MEdina, Piedrahita, Talavera, los Montes de Toledo, Herrera, la Puebla de Alcocer, Hinojosa, Córdoba, Morón, Olvera, Grazalema y Medina Sidonia.
Al pie de ésta última fortaleza y sin dar tiempo a un respiro, el Capitán del Rey tuvo noticia de que el Infante Picazo, hijo del Rey Abulhacén de Fez, llamado Abomelic, había cruzado el estrecho de Gibraltar, al frente de ocho mil caballeros moros, dirigiéndose contra la Villa de Algeciras.
Sin dilación, las tropas de don Gonzalo Martínez salieron a cortar el camino. El encuentro tuvo lugar, con sol en lo alto, junto a las márgenes del río que llaman Guadalmesí.
Era este día el martes, veinte de octubre, del año mil trescientos treinta y nueve.
Se entabló un combate fiero, sanguinario.
Al comienzo, las tropas castellanas empujaron al infiel contra la orilla derecha del río, cuyas aguas se tiñeron de rojo.
Pero, más tarde, las tropas de Picazo se rehicieron tomando la iniciativa en la batalla. Docenas, centenares de malheridos y muertos sembraron la planicie. Los cristianos se vieron perdidos y cedieron terreno alarmantemente, hasta terminar huyendo, en franca desbandada, agolpándose, cayendo, aplastándose a la boca del puente. Los caballeros moros, embravecidos, cazaban por la espalda a un enemigo presa de pánico y en alocada fuga.
Fue entonces, en aquel momento crítico, cuando ocurrió lo inexplicable. Súbitamente, sobre las maderas de aquel puente atiborrado de jinetes despavoridos e infantes desesperados, se adentró el joven Alvaro de Lorenzana, blandiendo espada y pendón en lo alto del caballo, lanzando a contracorriente, hacia el mismo corzón del enemigo y gritando hasta desgañitarse:

Y la riada cristiana frenó, estupefacta, ante aquel gesto de temeraria valentía. Tras Alvaro retornaron unos pocos. Y, luego, más y más soldados castellanos. Todos los hombres del rey Alonso que aun podían mantenerse en pie, cargaron contra la hueste de Picazo. Comenzó a tambalearse el fiel de la balanza. El ejército moro quedó desconcertado. Rojas bajaban las aguas y rojo se tornaba el cielo de poniente cuando, al oscurecer, el hijo de Abomelic era capturado por aquel valiente desconocido, Alvaro de Lorenzana, artífice principal de una de las más notables gestas que conoció el reinado de Alfonso el Onceno.
En aquella batalla, junto al río Guadalmesí, centenares de soldados perdieron la vida, y entre ellos, todos los hombres de una aldea de las montañas de Somiedo: el Villar de Pigüeña que, desde entonces, se llamó el Villar de las Viudas o Villar de Vildas.
Tres semanas transcurridas desde el combate, el MAestre de Alcántara fue reclamado por el Rey, a la sazón residente en la fortaleza de Olvera. Alvaro de Lorenzana había de acompañar al Capitán de Andalucía.
El soldado lacianiego, rodilla en tierra, recibió sobre sus hombros las manos del monarca y escuchó, conmovido, las siguientes palabras: Gracias, Alvaro de Lorenzana. Gracias, caballero Don Alvaro Buelta. La Corona de Castilla y de León os estará eternamente agradecida.
La mañana del Viernes Santo del año de Mil Trescientos Cincuenta, Alvaro de Lorenzana vuelve la mirada y deja atrás las aguas de la bahía de Algeciras.
Llena el espacio el tañido fúnebre de una campana...

viernes, 7 de noviembre de 2008

Leyenda de D.Alvaro Buelta, Caballero de Laciana. Parte II

...Pero, en la noche del Jueves Santo, como viene ocurriendo desde otras muchas noches precedentes, entre las tiendas del campamento cristiano se deslizan las sombras de la muerte.
La Luna está cercada de un halo misterioso que presagia terribles acontecimientos.
Aúllan los perros a la orilla del río. Un viento gélido desciende desde las sierras de Almenara y del Arco. Nadie duerme.
Grupos de soldados se acurrucan a la vera de fogatas mortecinas. Apenas se encuentra leña para la lumbre. Toda se ha consumido en los centenares de hogueras donde, cada día, arden las ropas de docenas y docenas de soldados que fallecen sin cesar. La peste negra asola la costa andaluza. En esta noche de Jueves Santo, la guardia real ha evacuado los alrededores de la tienda principal. Sin embargo, a su puerta se observa un gran nerviosismo. Desde le interior transluce una lámpara y se mueven las sombras.
A tan solo veinte pasos, medio oculto por la oscuridad y el silencio, un caballero solitario parece vigilar atentamente.
Se mantiene en pie desde hace horas. No siente el frío. Su cabeza se halla descubierta. El viento agita el cabello rubio y lacio. Su cuerpo es fuerte, de mediana estatura. A pesar de la piel envejecida que los circunda, los ojos delatan una edad próxima a la treintena. A menudo parece fruncir el ceño, más aún, mientras intenta captar algún retazo de conversaciones furtivas que los visitantes, notoriamente contrariados, apesadumbrados, intercambian en voz baja a la puerta de la tienda real.
A lo largo de la noche puede distinguir algunos personajes. Condes, Maestres, Obspos y Caballeros. Cerca del amanecer acude, precipitadamente, el infante Don Fernando seguido de Don Juan Núñez de LAra, Señor de Villena. Sale Don Juan Alfonso, Señor de Alburquerque, acompañado de dos físicos moros.
Ya desde hace algunas fechas, todo el mundo aconseja al Rey que parta lejos de este lugar de Gibraltar, sembrado de pestilencia, donde han muerto y mueren, cada día, muchas compañas. Pero el Rey se niega a dar oído a los consejos y puensa que sería una gran vergüenza dejar, por miedo a la muerte, una fortaleza que está a pundo de rendirse.
Cuando ya, por el este, el espacio se aclara, el joven y misterioso caballero que permanece agazapado en las sombras, ha visto confirmarse el fatal rumor que recorre el campamento desde las últimas horas. El Rey Don Alfonso ha contraido un tumor. Los físicos moros y cristianos luchan, denotadamente, en contra de una situación desesperada.
Alvaro de Lorenzana, que así se llama el caballero solitario, lleva muchas horas sin probar bocado ni conciliar el sueño. Se aleja lentamente de la tienda real, arrastrando los pies sobre el rocío, con los ojos humedecidos y la vista perdida enla lejanía del mar. Monta en su caballo y se aproxima hasta la arena. Sobre las aguas un sol rojo, sangriento, comienza a levantarse entre la bruma. Y Alvaro de Lorenzana, ensimismado, recuerda aquel último verano de su juventud. Era un atardecer sereno en las montañas de Asturias y León. El lunes, veinticuatro de agosto del año mil trescientos treinta y nueve, tras que los cielos descargaran una potentísima tormenta, el arco iris se apoyaba en las murallas del Valle, a través de una atmósfera transparente y reposada.
Alvaro de Lorenzana, hijo segundo, de diecinueve años, descendía por la falta occidental del Muxiven, acompañado de algunos criados de la casa paterna. Llevaba consigo doce corderos lechales nacidos en aquella lejana majada, perdida en los últimos altos de Tsumachu y a la que los pastores moros llamaron "Almust-arab" o almuzara, que quiere decir "la arbizada".
Al poco, más allá del río, por bajo de Robles, sobre el empinado camino que remonta a Carrasconte, se escuchaba el gemir de unos cuantos carros que partieran, rato atrás, desde un lugar del mercado en Villablino. En sentido contrario veíanse descender, cabalgando, cinco hombres agrupados. Ya cerca del Río Oscuro, donde se unen los caminos, Alvaro de Lorenzana alcanzó a los jinetes forasteros.
En aquel instante llegaron a su fin los años felices y despreocupados de la juventud. Tocó , para Álvaro de Lorenzana, la hora de hacerse hombre.

Continuará....

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Leyenda de D. Álvaro Buelta, Caballero de Laciana. Parte I

En Otoño de 1983, la revista lacianiega "El Calecho", en su nº2, publicaba un artículo que recogía algunos aspectos sobre la leyenda del caballero D. Alvaro Buelta, que aquí reproducimos.

Año de nuestro Señor de Mil Trescientos Cincuenta.
Fronteras de Andalucía. En la margen izquierda del río que llaman Guadarranque, muy cerca de su desembocadura, sobre la planicie que el mar limita por el sur, se levanta un campamento de tropas cristianas.
Al sudeste, la luna enciende destellos en las líneas de espuma que surcan la bahía de Algeciras. Más allá de las aguas, a lo lejos, se recorta la silueta del peñón fortificado al que las tropas castellanas y leonesas han puesto cerco.
Esa roca de aspecto siniestro fue el primer lugar donde, en tiempos del rey Don Rodrigo, plantó sus pies el moro Tarif Abenceid, después de cruzar el estrecho, para comenzar la conquista de España.
Ahora, transcurridos más de seiscientos años, los ejércitos de Castilla y León no están lejos de alcanzar la total reconquista de la península.
El muy alto príncipe y muy noble caballero, Rey Don Alfonso el Onceno, que así hubo de nombre entre los reyes que reinaron en Castilla y en León, ha ganado ya Alcalá la Real, Teba, Priego, Olvera, Cañete, Aymonte, Pruna, Matrera, la Torre del Alhaquí, Carcabuey, Rute, Zambra, Castellar y la Torre de Cartagena. Y también ha tomado la plaza de Algeciras, después de veinte duros meses de asedio. La Peña de Gibraltar, a la que los moros llaman de Gebel Tarif o Montaña de Tarif, también había sido reconquistada tiempo atrás y confiada su custodia a don Vasco Pérez de Meyra. Pero, en el año de mil trescientos treinta y tres, corriento tiempos de tregua, ocurre una derrota vergonzosa. Los cristianos que guardan Gibraltar se abastecen de pan blanco llegado de Castilla y Vasco Pérez de Meyra, vende parte de él a los moros a cambio de un gran precio de oro. Un día, creyendo Meyra que tiene bien seguro el aprovisionamiento, comercia con todo el pan que hay en la plaza. Enterados los moros de que en Gibraltar no queda trigo, ponen cerco a la fortaleza. Cuando el rey Don Alfonso tiene conocimiento de ello, acued presto a socorrerla desde Castilla. Mas nada puede hacer pues la encuentra entrada y, aunque la asedia, no la consigue recuperar.
Desde entonces, aflige el corazón del rey lo que él considera su mayor mancilla: el haber perdido la Villa de Gibraltar.
Y ahora, al fin, cuando corre la Semana Santa del año Mil Trescientos Cincuenta, los cristianos se encuentran a las puertas de Gibraltar una vez más...
Continuará......

domingo, 2 de noviembre de 2008

El Filandón


El Filandón era una reunión de los vecinos del pueblo durante las largas noches invernales en alguna cocina del pueblo, al calor de la lumbre. Se trata de una de las más bellas costumbres de ésta zona, que en la sociedad desarraigada actual está en desuso. En aquellas reuniones, se contaban historias de diverso tipo: leyendas, cuentos, sucesos trágicos, anécdotas,... Muchas de aquellas leyendas han sido recogidas por autores como Eva González, en patsuezo. Por ello, innauguramos una nueva sección, "Historias del Filandón", para recoger algunas de ellas dentro de las Costumbres de Laciana.

Ahí va un fragmento de una de ellas, que sacamos del libro "Vivir en el Alto Sil", de Luis Frechilla:


Pasóu-tsy esto a la mia madre,

cuandu quince anos contaba.

Xubíu por Braña de Cabu

a buscare las suas vacas.


Xubía con muita priesa

porque la tarde finaba.

Atopóuse cona osa

ya al vela quedóuse quieta

ya tiesa comu una estaca.


Amiróu pa etsa la osa,

que tamién taba pasmada,

cuandu cansóu d'amirala

pola senda etsa marchaba.


Pero los probes osinos

cona madre nun marchaban,

quedaban empaponaos

viendo aquetsa cousa estraña.


Entoncias berróu la osa

ya berróu con muita ansia.

Oyénonla los osinos

ya corrieron pa la osa

olvidanon la rapaza

ya dexanon de mirala.


¡Muitu sustu tsevóu etsa!

Sin buscare las suas vacas

cochiu pol monte umbaxu

ya chegóu a las cabanas.


Las brañeras qu'aitsí taban

al vela escolorida

preguntánon-tsy con ansia:

"Qué te pasóu infeliz,

a tí qué diaños te pasa".


Entoncias la brañeirina

entamóu una gran chorrada.

Choróu tantu ya tan fondu

que todas las outras pasman.


Desde aquetsa nun van solas

al altu a buscar las vacas.

Van dúas, ya dando voces

ou cantando una tonada.


El osu yía mui miedosu

ya cuandu tien miedu ataca.

Pero si escuita un ruidín

por cualquiera broucia escapa.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Laciana en el Catálogo Monumental de la Provincia de León

El Catálogo Monumental de la Provincia de León fue obra de Manuel Gómez Moreno, redactado entre 1906-1908 bajo los proyectos de la época de conocer la riqueza patrimonial española. Laciana se encuentra representada en él, destacando en algunos aspectos que recogemos a continuación:


Época Primitiva y Romana


[...] En la cuenca alta del Sil, hermoso valle que llaman Laziana, regístranse un "cerro del Castro", por bajo de Villablino, junto al río, sin meseta, pero conservando la señal, en talud, de su cerca y la "Cochada de Losas", a gran altura sobre el pueblo de este nombre, con tradición de haber sido "castillo de moros" y aspecto análogo al del anterior castro (Pág. 6)


[...] Finalmente, remontando el curso de éste río [el Sil] hasta cerca de Laziana, puede verse por encima de Rabanal de Abajo, surcar la empinada ladera otro canal en dirección al sur, que llega hasta "el ocha d'ouro" y allí fórmase un depósito en la cima de un barranco; pero ninguna señal de explotación le acompaña, si bien la arboleda y maleza impiden registrar bien el terreno. Siguiendo por allí hacia la braña de Urria, en el camino de la Antigua, hubo, hasta ha pocos años, letras grabadas en la pizarra del suelo: les llamaban "La Escrita" y desaparecieron al sacar losas para un "teito". No lejos hállase la explotación moderna de cuarzo aurífero de Salientes, donde se registra alguna boca de mina antigua, según dicen. (Pág.96)


Período Románico, Gótico y del Renacimiento


Robles de Laciana (pág. 397)


Iglesia Parroquial: Nave, capillas y ábside, con menos de 5 metros de ancho; sin refuerzos exteriores sus muros de mampostería de pizarra, bóveda de cañón y ventana, como saetera, en la capilla; desvencijada toda por efecto de los empujes; armadura del siglo XVI en la nave y todo liso. Tal es la iglesia de San Juliano, que dicen haber sido monasterio antiguo, refundido en el de Espinareda en el XV.

En la pared del portal, grabado en una pizarra con cierta rudeza léese:


In era CXXVIII pus mil Arianus

Eps sagrabit Obit fmls Di

Fernandus fecit eclia x·ei·se


Mide la piedra 1,03 por 0,28 metros y de alto las letras o,06. Su sentido está claro, en cuanto refiere la consagración por el obispo de Oviedo, Arias, en 1090 y el epitafio de un Fernando que erigió la Iglesia. El final no lo entiendo, ni creo que indique el día del óbito. El concilio de 1115 nombra territorio Platiano a éste que hoy llaman Laciana.


Pequeñas imágenes de Santa Catalina y San Blas, rudas correspondientes al siglo XIV,, como hay muchas.




Villaseca de Laciana (pág. 398)


[Epigrafía de su Iglesia PArroquial] Es moderna y ruín, pero conserva también dos pizarras escritas, en su portal, con tipo de letra exactamente igual a la anterior y dicen:


In era CXXX pus ml Aria[n]

Us eps sacrabt Ptus scrib[sit]


Petrus fasa

Exta donis fci


En la primera es anómalo escribir P(e)t(r)us. Corresponde al año 1092.

En la segunda no entiendo ni está del todo clara la segunda palabra. Ecta es nombre personal conocido y sigue "Donis feci".

En la Iglesia de Santibáñez, término de Cacabillo, bajo el puerdo de Somiedo, me han dicho que hay otra inscripción análoga.

Tienen ánside y aleros románicos, muy sencillos, las iglesias cercanas de Rioscuro y Quintanilla de Babia, éste rudísimo.



Piedrafita y Villablino (Pág. 484)


El uno es un lugar de las Babias, protegido por una gran torre cuadrada y nueva y con hendiduras por un lado. La torre de Villablino era de los Quiñones en 1442; ya no existe si no es su recuerdo en la capital de Laciana, Flacciana llamada en el siglo X y territorio Platiano en el XII."


Este texto es otro de los elementos básicos en el estudio patrimonial de Laciana. En los próximos días comentaremos algunas cosillas al respecto.

Castros en los Valles de Leyenda



La obra de Florentino Agustín Díez, "Valles de Leyenda", recoge algunos relatos acerca del pasado de Laciana que merecen ser recordados. Uno de sus relatos recoge la presencia de castros en el territorio lacianiego, narrados como sigue:





"[...]En Laciana hubo un Castro-rey, la Zamora, y allí se alza su asiento preeminente. De la Zamora, partía, tajado en la dura roca, el legendario camino astur de la Serrantina. La tradición cuenta que aquello de la Zamora fue un castillo y había un túnel tapiado por el que sus antiguos moradores salían a surtirse de agua en el río. En efecto, desde el castro hasta el río que pasa muy hondo lamiendo la base del cerro, bajaba un conducto, un canalito oculto, bien construido en piedra, que se descubre intacto en alguna de sus partes; un carril sterrado por donde lo smoradores del castro deslizaban sus vasijas, sujetas a sus cuerdas, para alcanzar y subir el agua que necesitaban. El Castro-rey de la Zamora que no tiene nada que ver con la general leyenda mora de las creencias vulgares, aunque enterradas sus ruinas y fundamentos, desde la acrópolis hasta los talides, muros y fosos de defensa, y los habitáculos de sus gentes, permanece intacto, esperando la inteligente mano exploradora que ponga de manifiesto toda su importancia. Mirando hacia los barrios de Sosas, de cara al Noroeste, están las ruinas del caserío, las chozas circulares, testigos mudos pero elocuentes de lo que allí registró la empinada y difícil existencia de los remotos antepasados. Cuando un día las gentes de la Zamora se vieron forzadas a descender del culmen milenario, sembraron el valle de mínimos poblados, que después y ahora son aldeas y villas florecientes.


Abajo, en morros que avanzan sobre el río, están los tesos y sultesos y está el Castro de las Muelas, o como allí se dice, las Muelas del Castro. Un poblado mínimo, amurallado por las laderas que dan al viejo camino y al arroyo de las Galianas, en las faldas bajas del Cueto Nidio. Por arriba, el castrillón con su cabeza gruesa y ovalada y su largo espigón, todo ello construido de lajas de piedra bien arremetidas y compuestas, que era una defensa artificial del castro sobre el vado por donde usbía el camino que desde Rioscuro venía. Al lado del castrillón, los hornos, aún vivos en los troncos de roble calcinados y no lejos, las chozas redondas y los molinos de mano - las muelas- donde las gentes del castro molían la bellota para calbar el hambre voraz; fíbulas y cerámicas con ímbrices y ganchos y agujas de hierro.


Más castros en la comarca. No olvidemos el de Villaseca, cuyas peñas resquebrajadas por el aquel de las minas, tuvieron que ser amarradas con fortísimos cinchos de hierro para evitar que el castro, con todo su mito, se derrumbara sobre una parte del pueblo.


Por el lado de los Rabanales quedan el Castro Nuevo y el Castro Viejo; el primero, partido graciosamente en dos por una hondonada que llaman el Cavén y allí una ermita a la Virgen de Guadalupe. Muy cerca, en Llamas, las Coronas de Tardepanes,... En Caboalles de Abajo, la Cruz del Castro y más arriba los Prados del Castro, cerca de la braña de Valdepita. Y todavía otros, muy atrincherados, por las cercanías del Puerto de Leitariegos [...]"



"[...] en este juego dramático de las ambiciones romanas del oro, estuvo muy presente Laciana, su población astur, con su sangre esclavizada, aunque sin sofocar jamás el odio al invasor, conocedora de los venero áureos y su elemental extracción, que los romanos no despreciarían en absoluto. Recordemos os testimonios de las grandes excavaciones o médulas de la braña de Rabanal de Abajo, sin olvidar tampoco algún topónimo expresivo, como su Campo de la Escrita, losa punzada de textos mineros que existe, según noticia de Juan Uría y que es preciso reencontrar. También el término Aguadurria o arroyo de Urria que arrastraba escombros de la citada médula lacianiega. También, finalmente, la layenda dorada del río Sil, el de las pepitas de oro... de aquella denominación romana restan otros elocuentes testimonios, como el ara de San Miguel de Laciana, dedicada a un dios indígena, Craro deidad astur, romanizada en el latín de su leyenda votiva.
[...] La Serrantina sería entonces vía astur, vía de astures entre castros y castriechos, alzada y extendida sobre las cordilleras, libre y desembarazada de toda opresión externa[...]"


Este texto recoge lo que muchos lacianiegos conocen, la existencia de una gran cantidad de castros en Laciana. Sin embargo, la esperanza depositada por el autor en que fuesen objeto de estudio aún no han sido posibles. El abandono insitucional y cultural al que están sometidos los castros (y con ellos la gran cantidad de yacimientos arqueológicos y monumentos patrimoniales de Laciana) es lamentable. Es seguro que muchos yacimientos han sido ya destruidos o desmantelados, tanto por la minería a cielo abierto como por el "robo" de piedras por parte de algunas personas para "construir" cerraos en los praos. La presencia de nuestros ancestros en el Valle, que se manifiesta en los restos de sus poblados, sus aras votivas, sarcófagos, inscripciones, minas, etc. merecería una mayor atención por nuestra parte. Esperemos que el futuro permita la investigación de nuestros antepasados y la puesta en valor de estos yacimientos, para que los lacianiegos y los no lacianiegos podamos disfrutar del conocimiento de nuestro patrimonio.

jueves, 8 de mayo de 2008

marcha minera Villablino

En 1992, Laciana se levantó en lucha para intentar evitar el cierre de el Pozo María y en definitiva el cierre total de la MSP. Tras duros enfrentamientos con los antidisturbios,500 mineros fueron andando a Madrid a luchar por su trabajo. Éste es un pequeño video que recoge algunos de los momentos vividos durante aquel conflicto, y que evidencian la garra de un valle que luchó por su futuro... Triste es pensar que aquella garra pueda habernos abandonado, en tiempos donde el neoliberalismo ha calado tan hondo que los obreros son incapaces de luchar ante el patrón y el caciquismo empresarial campa a sus anchas.

Piedrafita de Babia paraiso natural - www.mallauto.es

Después de ver Piedrafita en 1983, Mallauto nos regaló éste video de Piedrafita en la actualidad. Comparen cuanto ha cambiado todo en éstos 25 años.

Piedrafita de Babia en 1983 - León - Spain - www.mallauto.es

Aquí os dejo un bonito video sobre Piedrafita de Babia en 1983, realizado por mi amigo Mallauto. Puede apreciarse como pasa el tiempo y lo que cambia en su lento caminar, dejando atrás paisajes que guardan el misterio del ayer.

viernes, 25 de abril de 2008

Epigrafía Romana en Laciana

Después de ésta larga ausencia, por la falta de tiempo derivada del trabajo, regreso exponiendo brevemente algunos de los ejemplos de epigrafía romana en Laciana.

Para los lacianiegos, es conocida la Inscripción Romana hallada en Las Rozas, con la siguiente inscripción:


Cos/iovi/ Asca/nno // sacrum


Su traducción sería "Consagrado a Cos Ascano (Cosus Ascannus)" . Se trata de un ara votiva a una divinidad (Cos/Cossus) extendida por los pueblos prerromanos del noroeste, en su acepción local (Cossus Ascannus). Es un reflejo de la religión del sustrato indígena, que se conservaba en Laciana durante la romanización. Bajo la dominación de Roma, los pobladores indígenas mantenían sus cultos, que se romanizaban, y se utilizaba la escritura y el soporte romano de la Epigrafía como base para la continuidad del culto.


La otra inscripción romana en Laciana se encontró en San Miguel de Laciana, y contiene el siguiente texto:


Augo Prop/eddi Cr/aro/ votum/ s(olvit) l(ivens) m(erito)


Su traducción es compleja, debido a la mala conservación de algunas letras, por lo que los autores no se ponen del todo de acuerdo.

Para algunos sería la siguiente: "Augo, hijo de Propedio, cumple con gusto su promesa a Craro".

Para otros: "Para la protección de Craro, Augo cumple su promesa con agrado".

Algunos autores ponen incluso en duda que la inscripción se refiera a Craro, y argumentan que la inscripción correcta sería "Crescens Aro", con lo que sería: Augo Crescens cumplió con agrado su promesa con un altar a Craro para su protección".


Lo cierto es que Craro era una divinidad prerromana, y observamos que, al igual que la anterior inscripción, demuestra una romanización del culto indígena. Poco importa si fue erigida por uno u otro personaje, o por ninguno de ellos. Lo importante está en que nos indica una población hispanorromana con unas creencias religiosas amparadas en cultos anteriores.

Laciana posiblemente contaba con otras inscripciones. Una de ellas, en el conocido paraje de "La Escrita", está desaparecida actualmente. Y es posible que los castros lacianiegos aún guarden alguna sorpresa para futuras investigaciones.

jueves, 21 de febrero de 2008

Las Paridas de Camilo I

Se innaugura una sección de humor, las Paridas de Camilo, que recoje las grandes paridas del Premio Nobel don Camilo José Cela

Gasterópodo en movimiento

interesante

lunes, 18 de febrero de 2008

Rodrigo y Gabriela F.T.U.S.U.D.

Para flipar un poco con éstas dos guitarras....

Stairway to Heaven live

Versión de la gran canción de Led Zeppelin

Stairway To Heaven Eric Clapton, Jeff Beck,

Música celestial...

domingo, 17 de febrero de 2008

viernes, 25 de enero de 2008

El Tejo (Taxus baccata L.)




Este árbol, de la familia de las coníferas, puede alcanzar una longevidad superior a los 1500 años. Sus diferentes propiedades han sido utilizadas a lo largo de los siglos y han cautivado al hombre, en épocas donde hombre-naturaleza eran un todo.


En época prerromana, los astures, entre otros pueblos, asociaban al tejo con sus creencias religiosas, otorgándole un puesto destacado, quizá debido a la longevidad del mismo. Era asociado a ritos de vida-muerte por su aparente "inmortalidad", y la tradición cristiana convirtió este rito pagano al colocar tejos asociados a cementerios.


Pero éste no fue el único uso otorgado al tejo. Diversos autores de la antigüedad, como Floro, Estrabón,...recogen la elaboración de veneno utilizando los alcaloides tóxicos (taxina, taxol y baccatina) del tejo. Este veneno sería utilizado principalmente por astures, cántabros, galaicos.... para suicidarse cuando estaban cautivos o asediados por el enemigo. Se alimenta así el mito de los valerosos guerreros que preferían la muerte antes que la vida sin libertad, rasgo de nobleza frente a la descripción barbárica que les otorgaban en la Antigüedad.


Durante la Edad Media, continuó la extracción de veneno de las semillas del tejo, aunque posiblemente varió su uso para otros menesteres menos "nobles". Su madera, sin embargo, cobró una importancia que , posiblemente tenga un precedente en época prerromana, para la elaboración de arcos y para la talla de ebanisteria, aprovechando las dos cualidades de su madera, flexibilidad y dureza.


En ocasiones, se puede encontrar un tejo en el centro de los pueblos, donde se celebraban las reuniones del Concejo Abierto.


Laciana posee uno de los mejores bosques de tejo de Europa en Brañarronda (Rioscuro), con la presencia de tejos milenarios que hacen las delicias de los amantes de la naturaleza y de la Historia, ya que es conveniente el ejercicio de reflexión delante del tejo, para imaginar cuántos hombres han pasado por delante, cuántas generaciones y acontecimientos importantes ha presenciado, cuántos pueblos han disfrutado de su visión.....y plantearnos que es necesario que las generaciones venideras puedan hacer exactamente lo mismo.

lunes, 21 de enero de 2008

Apiano: Guerras Ibéricas / Aníbal


Apiano de Alejandría escribió su obra en torno a la mitad del siglo II d.C. Su característica principal es el agrupar los acontecimientos, no por un orden cronológico, sino por los diferentes territorios donde discurre la acción.

De entre los diversos libros que conformaban su obra, destacan por haberse conservado, los destinados a narrar las Guerras Ibéricas (desde la dominación cartaginesa de Iberia hasta el final de las Guerras Numantinas y Sertorio), y Aníbal, destinado a la narración de una de las peores guerras que libró Roma.

Es una buena experiencia acercarse a las fuentes, a los clásicos que fundamentan gran parte del conocimiento histórico.

Un libro ameno, diferente, entretenido y que, personalmente, me ha gustado. Además, se incluye en la colección de Alianza Editorial, "Clásicos de Grecia y Roma", caracterizada por sus bajos precios. En concreto, éste volumen ronda los 6,50 euros, en tiempos donde leer resulta caro por el precio de los libros. Así si se puede acceder a la cultura.

Estrategia en el mundo antiguo


Os presento el último libro que estoy leyendo. Se trata de un repaso por los diferentes ejércitos de la Antigüedad, sus estrategias, unidades principales, poliorcética,... Incluye esquemas con las principales batallas de la Antigüedad y resulta muy interesante. Para todos aquellos a los que les guste la historia militar, la guerra en la Antigüedad,.... es un libro recomendado.


"Técnicas Bélicas del Mundo Antiguo: 3.000a.C.-500 d.C. Equipamiento, Técnicas y Tácticas de Combate" Simon Anglim, Rob S. Rice,.... Editorial Libsa. 2007. 15 euros

domingo, 20 de enero de 2008

Ordenanzas del Concejo General de Laciana de 10 agosto de 1668


"En el lugar de Villager, del Concejo de Laciana, a diez de agosto de mil seiscientos sesenta y ocho años, estando Su Merced el Señor Don Sebastián Rodríguez de Vera - o Vexa-, Corregidor de dicho Concejo y Santiago Álvarez, Procurador General por el Estado de los Hijos Dalgo y Pedro Prieto vecino del lugar de San Miguel, Procurador por el Estado de los Hombres Buenos, y Juan Alvarez Carballo, vecino de Orallo y Pedro Arias, vecino de Rioscuro, y Fernando García, vecino de Sosas y Fernando Alvarez, vecino del Lugar de Llamas y Juan Rosón, vecino de Caboalles y Domingo García, vecino del lugar de San Miguel, Domingo de Villablino, vecino de Villablino y Juan Alvarez, vecino del Lugar de Rabanal de Abajo, y Pedro del Potro, vecino de Rabanal de Arriba, Andres del Corral vecino de Robles, Domingo García vecino de dicho Lugar de Villager y otras muchas personas y vecinos de este dicho Concejo y habiendo conferido y visto las Ordenanzas antiguas que ha mucho tiempo que no se han renovado y con el discurso del tiempo se va perdiendo la memoria de ellas y porque en todo tiempo conste, de las que son, son las que siguen:

1. Primeramente se declara en Concejo General y conforme costumbre de este Concejo usada y guardada de tiempo inmemorial a esta parte que los ganados mayores se hayan de poner en las Sierras desde el día de San Miguel de Mayo que han de retener en las sierras hasta el dia de San Miguel de Septiembre y si algún particular o Lugar bajase sus ganados se le ha de ejecutar por la primera vez tres cántaras de vino, que estas las ha de ejecutar el Regimiento de tal lugar o el Lugar más cercano y si este no ejecutase el Lugar que recibiese el daño.

2. Ytem, que en todos los lugares de este Concejo haya beceras de lechones desde el día de San Juan hasta el día de San Bartolomé y las guarden y observen en la parte lugar y sitio que sea más conveniente y si algún lugar no quisiere tener Becera se le pueda ejecutar tres cántaras de vino y sea el lugar más cercano.

3. Ytem que el que tuviere pan en las sierras o en otra parte, de por sí le ha de guardar con cerradura y no se corran los ganados de junto a ellos y si lo perdiere ha de ser por su cuenta sin que lo pueda pedir a persona alguna, menos de cabras y ovejas que el daño que estas hicieren lo ha de pagar el Dueño que fuere a la sazón con ellas.

4. Ytem que los prados de otoño se guarden por su cerradura y no se corran maltraten ni apaleen el ganado de junto a ellos, pena de que el lo hiciere el Regidor de cada lugar lo pueda ejecutar tres cántaras de vino por cada vez que lo hiciere.

5. Ytem que el que quisiere traer sus ganados, cabras u ovejas, apartado de la Becera del Lugar le haya de sacar espués que saliere la Becera de dicho lugar y lo haya de llevar tras de la Becera del Lugar y por la misma parte la ha de llevar, y el día que le tocare la Becera ha de llevar sus ganados con ella pena de tres cántaras de vino y el Regimiento del Lugar lo puede ejecutar.

6. Ytem, que los Regidores y Alcaldes de los lugares han de tener obligación al principio de cada año de registrar los magüetos, machos, carneros y rocines que hubiere en el lugar y los que fueren a propósito para padres hacer por pena vinal que no se capen y los que no lo fueren se capen pena de tres cántaras de vino al Regimiento que no lo hiciere y las pueda ejecutar otro vecino de dicho lugar.

7. Que los Regidores y Alcaldes de los lugares de éste Concejo en cada un año al principio de él han de tener obligación a nombrar dos o tres hombres desapasionados para que estos declaren con juramento las personas que pudieren sustentar perro le tengan y el Regidor de cada lugar les ejecute una cántara de vino a los que pudieren tener y no lo tienen.

8. Ytem, se declara haya monterías los meses de enero y febrero de cada año y el que a elloas no fuere y enviare el Regidor de cada lugar le ejecute una cántara de vino.

9. Ytem, se declara que en todo este Concejo no haya más que un callejo para los lobos por cuanto los Montes se van gastando y que este sea grande anchuroso de manera que coja más con algo de maña que hasta aquí y que este sea en la parte sitio y lugar que cuatro hombres acordaren y fuere más conveniente.

10. Ytem, se declara que el mercado de Villablino se conserve conforme a costumbre y todas las mercadurías de cualquiera género, calidad y condición que sean, que en él se vendieren, sean libres de todo tributo.

11. Ytem, se declara y acuerda que los Lugares de Cerredo, Monasterio y Degaña que no paguen portazgo ni otro tributo a este Concejo, por cuanto le dan madera para casas y puentes y otras cosas por aumento y conservación de todo.

12. Ytem, se declara y acuerda que la Becera de los lechones no los traigan en los prados de guadaña pena de tres cántaras de vino y asimismo el Regidor de cada lugar de este Concejo (lo ejecute).

13. Ytem, se declara y acuerda que cualquiera persona de cualquiera calidad y condición que sea que tubiere algún buey o vaca malicioso o ladrón constando de ello en cualquiera prado o heredad a donde entrase después de haber entrado la primera vez y avisando al dueño de él y no le poniendo remedio a la segunda vez pague el daño que hiciere siendo prado, que si es heredad a la primera vez estimándolo le pague al dueño de la heredad.

14. Ytem, se declara y acuerda que todas las Ordenanzas aquí referidas y capítulos de ellas que siendo omisos los Lugares y Regimientos de toda la jurisdicción en ejecutar todo lo contenido en dichas ordenanzas unimos todos en una misma conformidad de que todos presenciaron, que al presente son o fueren puedan ejecutar y executen todo lo que en cada una de las cláusulas se contiene y pena de ellas.

miércoles, 16 de enero de 2008

El Privilegio de Leitariegos de 1326







El lunes 14 de abril de 1326, el rey Alfonso XI, que estaba en Burgos, concede un privilegio a los habitantes del Puerto de Leitariegos, Brañas, Trascastro y los lugares dependientes de éstos, por el cual disfrutaban de un estatuto jurídico excepcional.



Este documento se enmarca en la política repobladora iniciada con Alfonso X, y que pretendía, a través de la concesión de fueros, privilegios, Cartas Puebla,... incentivar el poblamiento en lugares de dificil acceso, de rutas comerciales o de territorios obtenidos durante la Reconquista.



En éste caso, se suprimen gran cantidad de cargas fiscales, lo que alivia la presión fiscal sobre los habitantes, que se incluyen en "no pecheros", aunque en la práctica son considerados como Hidalgos. A cambio, los vecinos debían prestar ayuda a los peregrinos y caminantes que cruzasen por la zona, mantener limpios los caminos, ofrecer cobijo,...



Este privilegio fue confirmado de forma sucesiva por los diferentes reyes, llegando incluso a ser confirmado por las Cortes de Cádiz en 1813, y no fue abolido hasta 1879.



A continuación, presento la transcripción del documento:






“En el nombre de Dios Padre e Fijo e Spiritu Sancto, que son tres personas e un Dios, e a onrra e a serviçio de Sancta Maria su Madre, que nos tenemos por Señora e por avogada en todos nuestros fechos, e a onrra e a serviçio suyo e de todos los sanctos de la corte celestial. Porque es natural a los reyes fazer bienes e mercedes especial alli e en aquellos lugares donde se pide e demanda con razon e con derecho e porque este bien fazer non se olvide nin se pierda, que aunque canse e mengue el curso de la vida deste mundo aquello es lo que finca por el mundo e este bien es guiador de la su alma ante Dios e por non caer en olvido lo mandaron los reyes poner en scripto por que los otros que reinasen después dellos e touviesen el so lugar fuesen thenudos de guardar aquello e de lo levar adelante confirmándolo por los previllegios. Por ende nos, catando esto, queremos que sepan por este nuestro previllegio todos los omnes que agora son o será daqui adelante commo nos, don ALFONSO, por la graçia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de León, de Galliza, de Sevilla, de Cordouva, de Murçia, de Jahen, del Algarbe e señor de Molina, por fazer bien e merced al abat del monesterio de Sant Juan de Corias e a los omnes buenos moradores en la Casa del Puerto de Letariegos e de Brannas e de Trascastro e de los otros lugares del dicho Puerto, lugares que son del dicho abat e monesterio, por quanto el dicho abat nos lo pedio por merced e nos fizo relación commo los dichos lugares se despoblavan e los vecinos dellos se yvan a bevir a otras partes por el grant estremo de frios e tierra muncho agra e de poca proveda en que estan, e que sy los dichos lugares se despoblasen seria muy grant danno e perdimiento de los caminantes que por ende fuesen, porque sy non toviesen donde se acoger, segunt el grant frio del Puerto e donde estan los dichos lugares, peresçerian de muerte, e que les feziessemos algunas mercedes por que no se despoblasen nin quedasen yermos e echonoslo en conciencia. Por ende, otorgamosles e quitamosles a los dichos vecinos e moradores de los dichos lugares de la Casa del Puerto de Letariegos de Brannas e de Trascastro e de los otros lugares del dicho Puerto, lugares del dicho abat, que non paguen alcabala nin pedido nin monedas nin martiniega nin yantar nin serviçio nin servicios [nin empréstito] nin fonsado nin fonsadera, nin vayan a llamamiento de hueste nin de cabalgada e que sean quitos de velas e de rondas e de todos los otros pechos e pedidos e tributos que sean usados e por usar en qualquier manera que a nos pertenezcan, e de los otros pechos que los de la nuestra tierra echaren e derramaren entre si en qualquier manera [agora e de aquí adelante para siempre jamas] que nombre ayan de pecho. E por este nuestro previllegio e por el su traslado signado de escribano publico mandamos e defendemos a los nuestros tesoreros e recabdadores e cogedores e sobrecogedores e arrendadores e enpadronadores, e a todos os otros que ovieren de coger e de recabdar en renta [o en fieldat o en otra] qualquier manera las nuestras rentas e pechos e derechos e las cosas sobredichas o qualquier o qualesquier dellas e otros pechos e pedidos e tributos qualesquer que sean en qualquier manera, que las non demanden al dicho abat nin a los vecinos e moradores de llos dichos lugares nin alguno dellos, ca nuestra merced e por que se mejor pueblen los dichos lugares otorgámosles e quitamosles que non paguen portadgo de todos sus averios e mercadorias que levaren e troxieren de auqlesquier partes que sean en todos los nuestros regnos, salvo en Toledo e en Sevilla e en Murçia. E sobre esto mandamos a Johan Alvarez d’Osoyro, nuestro merino mayor en tierra de Leon e de Asturias, e al merino o merinos que por nos o por el andovieren en tierra de Leon e de Asturias e a todos los conçejos, alcaldes, juezes, jurados, justiçias e alguaciles e a todos los los otros oficiales e aportellados de todas las cibdades e villas e lugares de nuestros regnos que afora son o seran daqui adelante, e a qualquier o qualesquier dellos que este nuestro previllegio vieren o el traslado del signado commo dicho es, que cumplan e guarden e fagan guardar e cumplir al dicho abat de Corias e a los omnes buenos vecinos e moradores en los dichos lugares esta merced que les nos fazemos e non les consientan yr nin passar contra ella nin contra parte della, si non qualquier que contra ello o contra qualquier cossa o parte dello les fuesen o passasen averian la nuestra yra e pecharnos ya en pena mill mrs., de la moneda nueva, e al dicho abat e a los vecinos e moradores de los dichos lugares o a quien su boz touviere todo el danno e el menoscabo que recibieren doblado. E por que esto sea firme e estable para siempre mandamosles dar este nuestro previllejo rodado e sellado con nuestro seelo de plomo.
Fecho en Burgos, lunes catorce dias andados del mes de abril, en era de mill e trescientos e sassaenta e quatro annos.
El infante don Felipe, adelantado mayor de Gallizia e pertiguero de Sanctiago, conf.- Don Johan, fijo del infante don Manuel, adelantado mayor de la Frontera en el regno de Muarçia, conf.- Don Johan, fijo del infante don Johan, señor de Vizcaya, conf.
Don Johan, arçobispo de Toledo primado de las Espannas e chançeller de Castiella, conf.- Don fray Berenguel, arçobispo de Santiago, capellan mayor del rey, chançeller e notario mayor del regno de León, conf.- Don Johan, arçobispo de Sevilla, conf.
Don Gonçalo, obispo de Burgos, conf.
Don Johan, obispo de Palencia, conf.
Don Simon, obispo de Siguença, conf.
Don Pedro, obispo de Segovia, conf.
Don Oían, obispo de Osma, conf.
Don Miguel, obispo de Calahorra, conf.
La Iglesia de Cuenca, vaga
Don Sancho, obispo de Avila, conf.
Don Domingo, obispo de Plazençia, conf.
Don Oían, obispo de Cartagena, conf.
Don Fernando, obispo de Cordova, conf.
Don Ferrando, obispo de Jahen, conf.
Don fray Pedro, obispo de Cadiz, conf.
Don Oían Núñez, maestre de Calatrava, conf.
Don Fernando Rodríguez, prior del Ospital, conf.
Don Iohan Núñez, fijo de don Suero, conf.
Don Iohan Alfonso de Haro, señor de los Cameros, conf.
Don Suero, fijo de don Diago, conf.
Don Ferrnant Ruyz de Saldaña, conf.
Don Diago Gomez de Castanneda, conf.
Don Iohan Garçia Malrrique, conf.
Don Lope de Mendoçz, conf.
Don Johan Ramírez de Guzmán, conf.
Don Pedro Ferrandez de Villamayor, conf.
Don Iohan Alfonso de Guzmán, conf.
Don Iohan Perez de Castanneda, conf.
Don Goncalyz d’Aguilar, conf.
Don Pero Anrriquez de Harana, conf.
Don Lope Royz de Baeça, conf.
Garçia Laso, merino mayor de Castiella, conf.

(En el centro, signo rodado con cuatro cuarteles de leones y castillos y dos leyendas. En la interior se lee: SIGNO DEL REY DON ALFONSO. En la exterior: EL INFANTE DON FELIPE MAYORDOMO MAYOR DEL REY CONFIRMA. DON IOHAN SEÑOR DE VIZCAYA ALFÉREZ DEL REY CONFIRMA)

viernes, 11 de enero de 2008

Celebración Guerras Cántabras

En muchos lugares del noroeste, se celebran conmemoraciones de las famosas Guerras Cantabro-Astures que enfrentaron a astures y cántabros contra los romanos, en la última fase de la conquista romana.
Laciana tuvo que ser un escenario de relativa importancia en la antigüedad, como demuestran los castros prerromanos y los asentamientos romanos y castros mineros, las minas romanas y canalizaciones para obtener oro, aras votivas,... Y sin embargo sus habitantes desconocen éste pasado y no lo valoran, cuando podría ser una fuente de riqueza cultural y turística.
Este video pretende demostrar que hay actividades que se pueden realizar basándose en un conocimiento y respeto de su pasado, en un hermanamiento entre el hoy y el ayer.
Concienciar a los lacianiegos para conocer su cultura merece la pena.

martes, 8 de enero de 2008

Pasado Cercano, Futuro Incierto

Atrás quedan los años dorados de la mineria en Laciana, cuando Piñón Fijo cantaba sus éxitos. La Reconversión brutal del sector provocó un descenso de la población y el empleo, una crisis que seguimos arrastrando y el abandono de la mina de interior por el cielo abierto, más destructivo con la naturaleza.
Este es un pequeño reportaje de El Travesal (Colominas, Villablino), donde trabajó mi padre y donde aún está vivo el recuerdo de mi infancia, cuando acompañaba a mi madre para esperar a que mi padre saliese de trabajar. Ahora son vestigios de un pasado, pero también indican un futuro incierto.
Arqueología Industrial para algunos, esqueleto de una comarca para otros, fósil de una época mejor...

La Carta Puebla concedida por Alfonso X a Laciana en 1270

“Sepan quantos este privillegio vieren y oyeren como nos, don Alfonso por la gracia de Dios rey de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdova, de Murcia, de Jaem e del Algarbe, en uno con la reyna donna Violante mi muger e con nuestros fijos el infante don Fernando, primero e heredero, e con don Sancho e don Pedro e don Juan e don Jayme. Porque los omes dela tierra Laziana, se nos enviaron querellar muchas vezes que recibían muchos males e muchos tuertos de caballeros e de escuderos e de otros omes malfechores queles rovaban e tomavan lo suyo sin su plazer. E pidierom nos merced queles diésemos un lugar qual touviésemos por bien en que poblasen, e les otorgásemos los nuestros regalengos e los nuestros derechos que aviemos en esta tierra sobredicha e que nos darían lo que touviésemos por bien.
Nos, por les fazer bien y merced, e porque la tierra sea mejor poblada e se mantenga más en justicia, dámosles e otorgmamosles todos los nuestros regalengos e todos los nuestros derechos que y avemos e devemos aver enesta tierra sobredicha que los ayan libres e quitos para siempre jamás. Salvo ende el patronadgo delas iglesias que retenemos para nos, e ellos que ayan la renda dellas las que solían dar a nos o al rrico ome quela tierra terna por nos. E estos derechos e estos regalengos les damos en tal manera que ellos pueblen enel lugar o dicen Sanct Mamés. E que fagan y villa e todos los que y poblaren que tengan y las mayores casas pobladas e encierren y su pan y su vino.
E otro sí, les otorgamos que fagan y mercado cada selmana en día de martes, e que todos aquellos que y vinieren que vengan e vayan seguros así como a todos los otros mercadas de Asturias.
E otro sí, les otorgamos el fuero de Benavente porque se judguen, e los que se alçaren de los juyzes desta puebla quese alcen a nos e non a otro lugar.
E otro sí, les otorgamos que ayan estos términos libres e quitos por estos lugares, como comiença porla caraçal delos Vaos e dende ala Piedra Forçada de Carascón e porla sierra de Torona de goda que parte con Vabia, e dende ala barnna de Almuçara la Vieja que parte con Babia e con Sen Miedo e por Piedra Frinso e dende como parte con Sen Miedo e por el Aluergueria de Castrernal que parte con Cangas, e por el piélago del Moro que parte otrosí con Cangas e por elpino que es cabo de casa de Pedro Martínez de Degaña assí como parte con Cangas, e dende por cima de Piedra Fita. E dende porla sierra de Queyxa e por el río de Teyxedo e por el río de Urria. E dende al coto de Çebelledo e dende al quadro que pro con Bivero e por la sierra de Trabajes que parte con los Vaos.
E por estas cosas sobredichas queles damos han a dar cada anno a nos o aquien la tierra touviere por nos ochenta maravedís, la meatad por San Martín e la otra meatad por Sanct Juan de junio, e diez maravedíes para yantar al rico omne quela tierra touviere por nos e otros tantos al merino que y andoviere por nos una vez enel anno quando y fuere por razon de fazer su officio.
E otro sí, porque se temían quesi el rico omne y metiese sus omnes que recadbasen el portadgo que les farían muchas escatimas pidieron nos queles diésemos el portazgo sobredicho e que nos darian porello ciento y cincuenta maravedíes a estos plazos sobredichos. E nos otorgámosgelo que le ayan libre e quito e lo recauden por sus omnes ental manera que lo non tomen sinon como lo solían tomar fasta aquí.
E por esto que sean escusados de todos los otros pechos salvo ende moneda e hueste quando acaeciere. Pero los fijos dalgo que y poblaren que non pechen moneda aquellos que la non solíen pechar ante que y poblasen.
E mandanos e defendemos que ninguno non sea osado de yr contra este provilegio para quebrantarlo nin para menguarlo en ninguna cosa, ca cualquier que lo fiziese aurie nuestra yra e pecharnos ye en coto diez mill maravedíes. E alos pobladores del logar sobredicho o a quien su boz oviese todo el danno doblado.
E porque esto sea firme e estable, mandamos sellar este privillegio con nuestro sello de plomo. Fecho el privillegio en Burgos sábado, veynte e quatro días andados del mes de março, en era de mill e trescientos e ocho annos.
E nos, el sobredicho rey don Alfonso reinante e unu con la reyna donna Violante mi muger e con nuestros fijos el infante don Fernando, primero e heredero, e con don Sancho e don Pedro e don Juan e don Jaymes en Castilla, en Toledo, en León, en Galicia, en Sevilla, en Córdova, en Murcia, en Jaem, en Baeça, en Badajoz e enel Algarbe otorgamos este privillegio e confirmamos lo.
Don Sancho, arçobispo de Toledo e chanciller del rey, confirma. La Yglesia de Brugos vaga. Don Tello, obispo de Palencia, confirma. Don Fernando, obispo de Segovia, confirma. Don Lope, obispo de Sigüençza, confirma. Don Agostín, obispo de Osma, confirma. Don Pedro, obispo de Cuenca, confirma. Don fray Domingo, obispo de Avila, confirma. Don Virión, obispo de Calahorra, confirma. Don Fernando, obispo de Cordova, confirma. Don Pedro, obispo de Plazencia, confirma. Don Pascual, obispo de Jaem, confirma. La Iglesia de Cartagena vaga, confirma. Don frey Joan, obispo de Cadis, confirma (sic). Don Juan Conçales, maestre dela orden de Calatrava, confirma. Don Remondo, arçobispo de Sevilla, confirma. Don Alfonso de Molina confirma. Don Philippe, confirma. Don Luis, confirma. Don Nuño Gonçales, confirma. Don Lope Días, confirma. Don Simón Ruys, confirma. Don Juan Alfonso, confirma. Don Fernando Ruys de Castro, confirma. Don Juan García, confirma. Don Diego Sanches, confirma. Don Gil García, confirma. Don Pedro Cornel, confirma. Don Gómez Ruys, confirma. Don Rodrígo Rodríguez, confirma. Don Enrique Peres, repostoreo mayor del rey, confirma. Don Yugo, duc de Vergonna vasallo del rey, confirma. Don Enrri, duc de Loregne vasallo del rey, confirma. Don Alfonso, hijo del rey Joan Dacre emperador de Constantinopla e dela emperatriz donna Berenguella conde do (sic) vasallo del rey, confirma. Don Luys, hijo del emperador e dela emperatriz sobredichos conde de Belmonte vasallo del rey, confirma. Don Juan, fijo del emperador e dela emperatriz sobredichos conde de Monforte vasallo del rey, confirma. Don Gastón, vizconde de Vearre vasallo del rey, confirma. La Yglesia de Sanctiago vaga. Don Martín, obispo de León, confirma. La Yglesia de Oviedo vaga. Don Suero, obispo de Çamora, confirma. La Yglesia de Salamanca vaga. Don Ermán, obispo de Lugo, confirma. Don Juan, obispo de Orenses confirma. Don Gil, obispo de Tui, confirma. Don Nuño, obispo de Mondoñedo, confirma. Don Fernando, obispo de Coria, confirma. Don frey Bartolomé, obispo de Silue, confirma. Don fray Lorenço, obispo de Badallos, confirma. Pelay Peres, maestre de la orden de Sanctiago, confirma. Don Garci Fernando, maestre dela orden de Alcántara, confirma. Don Guillén, maestre dela orden del Temple, confirma. Don estevan Fernández, adelantedo mayor de Gallicia, confirma. Maestre Joan Alfonso, notario del rey en León e arcediano de Sanctiago, confirma. Don Alfonso Fernández, fijo del rey, confirma. Don Rodrigo Alfonso, confirma. Don Martín Alonso, confirma. Don Rodrigo Yuanes, pertiguero de Sanctiago, confirma. Don Gil Maríinez, confirma. Don Martín Gil, confirma. Don Joan Fernández, confirma. Don Ramiro Días, confirma. Don Ramiro Rodríguez, confirma. Signo del rey don Alfonso. Don Alfonso García, adelantado mayor de tierra de Murcia e del Andalozia, confirma.
Millán Pérez de Aellon lo fizo escrivir por mandado del rey en el anno de dizeocheno quel rey sobre dicho regno. Pedro García de Toledo lo escrivió.

De vuelta

Ya terminaron las vacaciones y toca de nuevo regresar a la rutina, pero siempre hay pequeñas cosas que nos pueden endulzar el trago. Estas Navidades "trabajé" un poquito para poder ofrecer más cosas en el blog, fotos, videos y demás cosillas que espero os gusten.
Quiero felicitaros el año a todos los que habeis visitado el blog y a los que lo vayais a hacer, y dar las gracias especialmente a Carlos de Comando Cucaracha por su firma. Yo también espero que un dia podais tocar en Laciana y conocer este Valle de la Libertad, con todas los regalos que ofrece. Por desgracia hay muchos lugares que, como Pirineos o Laciana, son víctimas del Neoliberalismo que extiende sus garras por cada recodo....
Sin más, os deseo un buen año y que visitéis éste vuestro blog, un granito de arena más para colaborar con el Valle de Laciana.